viernes 7 de noviembre de 2008

COPE

La libertad de expresión cobra sentido cuando hay un enfrentamiendo. Es entonces cuando debe ser garantizada y defendida a capa y espada. Cuando el que se expresa es siempre amigo, no hace falta libertad de expresión. Simplemente le dejas hablar, no le pegas con el garrote. Pero cuando el que habla es enemigo, cuando te ataca, cuando no te cae bien, cuando te entran ganas de darle con el garrote, es entonces cuando la libertad de expresión (la verdadera) adquiere su razón de ser, porque respetarla y protegerla es justicia y respeto, y no amiguismo caprichoso.

La Generalidad de Cataluña no renovó en 1998, cuando gobernaba CiU, las licencias de la COPE en Barcelona, Manresa y Tarragona, con la argumentación de que incumplían la normativa de emisión en catalán. La Cadena COPE recurrió esta denegación ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que permitió a la cadena seguir emitiendo. Poco después, presentó otro recurso ante el Tribunal Supremo, el cual declaró ilegal la no renovación de la licencia, al no poderse aplicar normativas con efectos retroactivos, con lo cual el 19 de abril de 2006 la Generalidad de Cataluña renovó las licencias hasta el año 2008.

Ahora, 7 de noviembre de 2008, El Comité Audiovisual de Cataluña no le da licencias a la COPE. No sé exactamente cuál es la excusa, supongo que se amparará en esa ley que dice que la información ha de ser veraz y que no separar información y opinión es una falta muy grave. Después de varias faltas graves, se puede ordenar el cese de la actividad.

La cuestión es, de nuevo, quién y cómo se decide esa "veracidad" o quién decide lo qué es "una opinión" y una "información". Desconozco en profundidad los mecanismos de la comunicación, pero dudo mucho que ambas se puedan separar. Y por ejemplo, dar solamente una parte de la información: ¿es veraz o no es veraz? ¿esa manipulación es opinión o no? ¿cómo se puede separar información de opinión en comunicaciones no-científicas? Es decir, ¿cómo se puede hacer un análisis político, cualitativo, de algo sin dar una opinión? ¿Cómo puedes decir si Raúl jugó bien o mal sin dar una opinión? ¿Y qué es una opinión?

En resumen, yo saco dos cosas claras de esta situación:

1) a la COPE se la cargan porque son los únicos en Cataluña que son críticos con la Generalitat y el nacionalismo.

2) dar al poder público las facultades de limitar a su antojo la libertad de expresión es una aberración. No sé cómo debería solucionarse esto, pero desde luego, no me parece bien que las licencias se den así porque sí, ni que se juzguen ese tipo de cosas. Me parece que es un riesgo enorme para la libertad de expresión, como estamos viendo, que todos, absolutamente todos, los medios de comunicación en Cataluña son proclives al régimen instaurado. ¿No es eso un poquito sospechoso?

Alternativas que a mí se me ocurren:

Supongo que las emisoras se tienen que poner de acuerdo entre ellas para que no emitan varias en la misma frecuencia, ni se saturen todas las frecuencias. Imagino que esto no lo pueden hacer entre ellas y tiene que estar regulado por una entidad ajena porque no hay frecuencias suficientes para todos [aunque no tengo del todo claro que no se pudiera resolver entre ellas o por puro anarquismo]. Entonces ese debe ser, supuestamente, el papel del poder público. Nada más, absolutamente nada más. Jamás deberían incluirse más criterios que los mínimos.

Yo lo haría al azar, o las repartiría por quién tiene más o menos audiencia, o por quién recogiera más firmas a favor. Si se quiere ser un poquitín más intervencionista, utilizaría un sistema mixto: dejaría una proporción de frecuencias para las emisoras "poco poderosas" que no tienen audiencia porque no son conocidas, y el resto las repartiría entre los que más firmas recojan. O algo así. Es decir, cualquier método que tenga asegurada la imparcialidad y que, de ser imparcial, refleje solamente lo que la gente quiere oir realmente.

Lo que hay ahora me parece una invitación al atropello de la libertad. Poner cuotas de catalán, obligar a que haya unas determinadas horas en un idioma, obligar a que se den unas determinadas noticias, obligar a que las noticias se rijan a unos criterios que, de hecho, son totalmente subjetivos y dictados desde el poder (dictadura), etc: todo eso es aberrante, dictatorial, y va en contra de la libertad de expresión.

Y aunque ahora mismo o en algún momento el sistema haya dado buenos resultados, parezca que es justo, contenta a la gente y va todo razonablemente bien, eso no es suficiente. Porque sigue siendo el sistema que un dictador podría utilizar con total comodidad. Y la sociedad tiene que estar blindada ante eso, no debemos aceptar que existan ese tipo de leyes. Y ahora mismo no lo está y por eso se ventilan a la COPE, que no es una emisora amateur de cómo criar canarios, sino una de las emisoras más escuchadas de España. Solo que al gobierno catalán no le gusta lo qué dice.

Cabrones.
Anotación: ¿Cómo se pueden repartir las frecuencias por anarquismo? Al fin y al cabo el proceso es similar al reparto de nicho de las especies. Si hay una emisora en una frecuencia, es muy dudoso que alguien ponga su emisora en esa misma frecuencia, pues al final no se oiría nada y la gente no escucharía a ninguna de las dos. Por tanto se irían rellenando los huecos en la frecuencia. La cosa es: ¿y cuando están todas las frecuencias copadas? Bueno, en realidad no cubren todo el territorio homogéneamente, y "los nuevos" se pondrían a emitir en aquellas frecuencias ya ocupadas pero que en determinados sitios no llega su señal. Es decir, las frecuencias se irían ocupando territorialmente. Esto sería un equilibrio inestable, pues siempre habría interferencias y en muchos lugares la gente no oiría nada. Dado que estarían en muchas partes perdiendo audiencia las dos cadenas, habría un estímulo a cabiar a frecuencias desocupadas lo antes posible. Es decir, en una "lucha encarnizada" se repartirían todas las frecuencias simplemente en base a inteligencia, capacidad de emisión, y potencial. Se puede pensar que llegará una super-emisora y se pondrá a emitir en todas las frecuencias sin dejar a nadie emitir lo suyo. En esta situación, si hay otra emisora emitiendo a la vez, en una frecuencia determinada, esa frecuencia se dejará de escuchar bien, por lo que la "gran emisora voraz" no tendría razones para seguir ocupándola. Y de ese modo la dejaría libre. El asunto funcionaría a no ser que la emisora voraz lo único que quiere es que no se escuchen las otras (por ejemplo, la emisora voraz del gobierno que no quiere que se oigan voces disidentes). Como esto requiere una gran inversión de dinero e infraestructuras, dudo mucho que emisoras-empresa sigan estas tácticas tan desgastadoras [dado que las pérdidas solo las pueden asumir las entidades públicas, porque paga el contribuyente]. Dado que las emisoras se mantienen por publicidad, los anunciantes escogerían a aquellas que han sabido apañárselas para que se les oiga claramente. Dado que la claridad sería por tanto un valor al alza, imagino que en vez de una lucha fraticida y ciega se llegarían a acuerdos entre emisoras: "no emitamos los dos en varias frecuencias a la vez, emite tú en esta y yo en esta otra y así se nos oye a los dos claramente".
Pega a este anarquismo total: ¿cómo entran las nuevas emisoras? Deberían estar esperando "su oportunidad", o moverse a zonas de la geografía donde las emisiones del resto pierden algo de fuerza. No creo que el sistema sea muy diferente que el que hay ahora en este sentido. Abrirse hueco es mucho más difícil. Del mismo modo, las emisoras ya instaladas, si la gente no las escucha quiebran y dejan hueco, o venden su frecuencia. Esta es una cuestión interesante: ¿de quién es el espectro electromagnético? Creo que es del Estado generalmente, uy, de ahí vienen muchos problemas. Si fuera libre, terminaría en manos privadas. Habría empresas que instalarían unos enormes emisores de interferencias, copando las frecuencias. Y luego se harían contratos y estas empresas cobrarían por dejar de emitir esas frecuencias. Estas empresas aparecerían como hongos hasta que no resultara rentable: joderían tanto el sistema que no habría emisoras de radio dispuestas a pagar, todas habrían quebrado o no habría interés en ser emisora de radios. Entonces las empresas distorsionadoras desaparecerían y se abrirían nuevos huecos. De hecho creo que estas empresas distorsionadoras que copasen en manos privadas el espectro electromagnético en banda radio tendrían un papel muy importante en que entrasen nuevas emisoras y se fueran renovando, y para impedir a las "emisoras voraces" copar todo el espectro. Por cómo funcionan las ondas de radio creo que sería imposible crear empresas que "limpien" frecuencias de distorsiones para que las emisoras puedan emitir. Creo que es imposible porque es fácil meter un ruido caótico o aleatorio que vaya cambiando constantemente y que no se pueda anular. Pero si fuera posible ahí habría más mecanismos de autorregulación.
En fin, que aunque el puro anarquismo tenga fisuras para que la cosa funcione bien, creo que un mínimo de legislación bastaría. Por ejemplo, que se emitiera no "vorazmente", poniendo simplemente un tope de rango de frecuencia por emisora. Pero claro, ahí estarías ya asumiendo que el Estado es propietario de ese espectro, y entonces estaría legitimado a poner la normativa que le saliera de las narices, como hace ahora.
En resumen: en los ecosistemas las especies se reparten el nicho. En sistemas muy muy estables se lo reparten muchísimo, cada especie tiene un nicho muy estrecho y concreto, y todos los posibles nichos están ocupados. Se reparten los recursos muy eficientemente. El único estímulo aquí es la supervivencia de cada uno, no hay una mano dirigiendo nada. Esta situación de reparto eficiente no permite la entrada de nuevas especies al sistema, pero éstas encuentran la oportunidad cada vez que hay una perturbación (en radio: una quiebra, la aparición de internet que hace que haya que cambiar el enfoque, un boicot, una corriente popular en contra de la música pop). Además en radio habría también una invitación extra al reparto eficiente: si no se te oye bien, no solo obrevives peor (porque no tienen anunciantes), sino que esos anunciantes se van a las demás emisoras (mientras que en la naturaleza no ocurre exactamente aquí). Y además no creamos que el anarquismo significa caos: las emisoras pueden llegar a acuerdos, repartirse las frecuencias, organizarse y coordinarse. Si los copépodos pueden hacerlo, ¿cómo no van a poder hacerlo un conjunto de seres humanos razonables?
Aquí hay exceso de leyes, las cosas pueden auto-organizarse muy eficientemente. Y es el mínimo de organización externa lo que garantiza un máximo la libertad de expresión.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ciertamente es un problema muy difícil de solucionar, entre otras cosas porque los propios grupos mediáticos grandes están contentos con el poder, ya que es el que les ha concedido las licencias que ahora tienen.

El caso de COPE en Cataluña es similar al que ocurre en todas las comunidades autónomas, donde se dan licencias a los "afines" y se retiran a los "rebeldes". Eso sí, tiene el agravante de ser sistemático y continuado y de buscar el "exterminio" (por decirlo de alguna manera) de la emisora, ahogarla tanto hasta que desaparezca cualquier voz contraria.
Puede que la solución termine pasando por las nuevas tecnologías, cuando la radio digital se una realidad las emisoras nacionales se escucharán en toda España sin ningún tipo de limitación y puede que en ese futuro las pequeñas emisoras puedan escucharse en todo momento en todo el mundo gracias a internet y las tecnologías wi-fi. De momento, a disfrutar de los caciques de turno.

gabrielareto dijo...

Es posible. Pero el poder público se atribuyó una legitimidad de decisión que iba más allá de coordinar el reparto de algo que físicamente es imposible que todos usen. El papel no es simplemente repartir, sino decidir.

Y sobre ese principio podrían ponerse a decidir incluso sobre las cosas que no tienen limitaciones físicas, como el internet. Si ahora clausuran páginas web pro-anoréxicas, podrían hacer lo mismo con aquellas páginas web o blogs o emisoras por internet que no cumplan determinados requisitos.